Cuando llegaste a mi vida eras tierna, dulce, hasta te creí un ser celestial, un ser especial, único y en peligro de extinción, probé tus labios sin saber que seria la trampa mas astuta para encadenar mi alma a tu belleza. Dijiste que me amabas, lo juraste una y tantas veces que termine por creerlo todo, te creí sincera, noble y llena de virtudes. Cuando desnudaste tu cuerpo, vertía de tu piel un mangar exquisito que tentaron a mis labios a probarlo, mis labios se posaron primero en tus pechos y encontraron en ellos una fuente de miel pura y se abrieron los poros de mi piel para saciarme de aquella miel que de tu cuerpo fluía. Nunca me imagine, ni en sueños lo pensé que todo ese placer que en ese momento vivía se fuera a convertir a futuro en la tortura de mi alma. Me mentiste, si me mentiste. Fueron falsas tus palabra, aunque en aquel momento las creía sagradas para mi. Pero no te miento ni lo niego, aun te amo, todo lo que ne ese momento yo te decía, fue tan puro, tan cierto y tan grande, te jure infinito amor y este amor que hay en mi para ti, ira conmigo hasta la tumba y si hay otra vida en esa otra vida te seguiré amando.
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